Hay una estrecha relación con el concepto de evaluación
formativa incorporada en el proceso y entendida como regulación de los procesos de
aprendizaje.
se destacan tres aspectos:
1. La necesidad de establecer claramente, y por tanto compartir, los objetivos de la
tarea. Es necesario, pues, hablar y explicitar qué se pretende hacer, sobre qué tema,
qué aprenderemos haciendo la tarea, etc. Estas situaciones iniciales aportan (o
pueden aportar) al profesor conocimiento de los conceptos y del saber hacer del
alumnado sobre la cuestión que se quiere trabajar, sobre experiencias anteriores, etc.
2. Durante el proceso de trabajo, la interacción en grupo y la resolución de tareas
parciales son fuente de información de las dificultades que se presentan y ofrecen la
posibilidad de intervenir en ellas para no llegar al final arrastrándolas.
3. Al hablar de la tercera fase, hemos puesto de relieve la importancia de la síntesis
final, del informe, para dar coherencia significativa a los contenidos trabajados y
para hacerlos funcionales respecto de situaciones futuras.
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